Los vehículos de antaño.

Echando la vista atrás, hacia como eran los vehículos de antaño (y no de tan "antaño"), tomas consciencia de con que nos conformábamos y de que hoy, ciertos aspectos nos parecen poco menos que inconcebibles.


Como muchos habrán adivinado, la imagen pertenece al esquema técnico de un SEAT/FIAT 600. Este mítico vehículo, diseñado por Dante Giacosa, apareció bajo el sello de FIAT, en 1955 y dos años más tarde (1957), bajo el de SEAT, con licencia de la marca italiana. El diseño no puede ser más simple. La optimización y simplificación de las soluciones, no puede ser más extremo.

Detalles como:
  • Suspensiones, constituidas por trapecios con ballesta transversal delante y tirantes con muelles detrás, extremadamente simple.
  • Dirección de tornillo sin fin, con barra de accionamiento rígida, sin junta de seguridad, lo que implica a que, en caso de colisión frontal, tal que llegue a desplazarse la caja de la dirección, la barra impulsa el volante hacia el conductor, colisionando en el pecho o cara. Evidentemente, sin asistencia.
  • Frenos de tambor, sin asistencia (servofreno).
  • Primera velocidad no sincronizada.
  • Motor "todo-atrás", con un curioso sistema de refrigeración: un ventilador conectado de forma permanente al motor (al eje de la bomba del refrigerante, concretamente), con lo que implica en la eficiencia y el consumo innecesario, recoge el aire del vano del motor (ya caliente, por la zona dónde se encuentra) y lo impulsa hacia delante (a contra marcha) y es dirigido hacia abajo (en contra del flujo natural de la convección del aire (caliente). La acción termostática, se realiza actuando sobre una trampilla, situada en la parte baja, que regula el caudal del aire, por las pérdidas de carga al reducir la sección libre.
  • La calefacción se genera por la introducción del aire destinado a refrigerar el motor. Éste, proveniente del vano del motor, es introducido en el habitáculo, por el mismo ventilador que hace fluir el caudal de aire que cruza el radiador, del sistema de refrigeración del motor. De esta manera se ahorra un radiador calefactor específico para la climatización, a costa de introducir aire que puede estar contaminado, incluso por los gases de escape, relativamente cerca de dónde se toma el aire para refrigerar el motor.
  • La batería se sitúa justo debajo del depósito de combustible. En caso de colisión, no es difícil que en caso de vertido de gasolina, llegue a dónde se encuentra la batería y ésta, al estar muy cerca de la carrocería (conectada eléctricamente al polo negativo de la batería), pudiera provocar un cortocircuito que encendiese el combustible.
  • Por descontado, no dispone de refrigeración del habitáculo, sistemas de protección activa, ayudas en la conducción, automatismos...
Con estos coches se realizaron viajes... mejor dicho, hazañas, dignas de admirar y poderlo hacer, considerado poco menos que un lujo.