Reparación de cilindros de freno.

El hecho de no cambiar cada dos años, el líquido de frenos, y la inactividad de un coche, puede traer problemas en el correcto funcionamiento del sistema y con ello, un serio peligro.

El problema más común que se produce, es la deficiencia de frenado de alguna de las ruedas, provocado, por el agarrotamiento de alguno de los cilindros de freno.

Esto es debido a que, al ser el fluido del circuito un líquido higroscópico, con el tiempo, el agua retenida por éste, oxida las piezas de acero, que existen en el sistema y que afecta especialmente, a las piezas que tienen algún movimiento o desplazamiento relativo.

Uno de los elementos más afectados por el efecto de la oxidación, son los cilindros de freno, ya que entre los pistones internos y el interior del cilindro, existe una muy reducida holgura y cualquier fina capa de óxido, impide el movimiento relativo entre ambos, provocando una clara insuficiencia de frenado en la rueda dónde esté instalado.

Para solucionarlo, se puede optar por el cambio de la pieza, ya que no suele ser un elemento caro, pero en los casos en que no se encuentren con facilidad, como sucede en muchos vehículos clásicos, se puede proceder a la reparación y ésta pasará por el desmontaje total de la pieza, pulido interno del cilindro y externo de los émbolos, cambio de retenes y guardapolvos de goma.

La reparación ofrece unos muy buenos resultados y es garantía de una buena reutilización de la pieza.

Un cilindro de freno de tambor, se compone de cuerpo, émbolos, muelle de retorno, retenes y guardapolvos:

Componentes de un cilindro de freno de tambor.
Cuerpo de cilindro, émbolos, muelle de retorno, retenes
y guardapolvos.
El óxido crea un grosor y un anclaje rugoso, entre émbolos y cilindro, que dificulta o impide el movimiento relativo entre éstos:
Piezas de acero, afectadas por el óxido.
Émbolos y muelle de retorno.
Retenes manchados por el óxido.

Óxido en el interior del cilindro de freno.